poesia

SÍLICE EN NUESTROS PIES

Los mirlos serán
los testigos de nuestras pisadas,
adivinos serán de los atardeceres.

Con los pies mojados
recitaremos la vida valiente
aprendida en los caminos de tierra,
aventaremos el sílice
en cada uno de los pasos húmedos;
seremos un intervalo de lluvia,
el reposo de dos gotas
sobre las hojas de un árbol,
los pregoneros callados I
de la desnudez y de la cantinela
de un bosque calzado con aguas
en los últimos días de junio.

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