poesia

EXILIO

Soy y seré
un exiliado ante la sombra del roble,
bajo las horas plomizas de los días verdes,
ajuar de somnolencia y de bostezos
dispuesto a encender de sed
los cajón de los veranos.

No tengo patria;
mi bandera es un rudimento de colores,
un juego insustancial de trapos
cosidos con las agujas
de unos lejanos préstamos vanidosos,
mi uniforme es el disfraz
que se me ha ceñido al alma
con un ciento de alfileres de bronce.

Soy una señal del fuego,
pero no provoca ni ascuas ni llamas
el brillo de mi lumbre
ni nacen cenizas en mí;
tengo apenas un incendio en mis sandalias
con el que espero agradecer
los apellidos de las fuentes,
la conmoción en el agitar de mi boca
abreviada con un hato de suspiros
de voluntad nocturna.

2 comentarios en “EXILIO

  1. Esas cenizas se encenderán de un nuevo fuego interno amigo, y dejará atrás el sabor amargo de la decepción y será un hombre más sabio por la experiencia del pasado. Riguroso luto comprensible. Llegará el momento que agite pañuelo y diga : chau.
    Y respirara el aroma de las nuevas madreselvas , sentirá más fresca la tierra húmeda y gozará de la amable sombra de un acogedor roble. Esa experiencia la viví, el sabor de la fresa era más delicioss, el color rojo más intenso y los jazmines más olorosos. Humilde sentir de su amiga de casi 62 años de edad.
    Con todo mi respeto, mucha admiración y sobretodo gran cariño .
    Celia C.

    1. Muchísimas gracias, estimada Celia. Mi vida ha girado en último año hacia otro modo de pensar; durante muchos años fui un hombre que claudicaba y se humillaba por amor. Gracias a Dios he cerrado muchas puertas, y eso ha sucedido porque no consiento que me nieguen ni me humillen, soy quien soy y me conozco mas que nunca. Por esas razones no tengo tampoco prisa, estoy en el tiempo de vida que preciso y acepto. Un gran abrazo para usted, querida amiga. Gracias por su presencia.

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