poesia

Abrigo de tu otoño

No entiendes que él no volverá.
Entre las manos se ha llevado 
el regalo de sus versos,
los ofrecerá a otros oídos,
a los oídos que lo escuchen,
los dará a una voz que le responda
y a una boca que se entregue
sin condiciones ni preguntas.

El mar del otoño te abrigará
con su olor de adiós y de brea,
y con una canción triste
palpitando sobre tus mejillas,
cuando cada una de tus olas
se destroce en el arrecife
de la diáspora áspera.

Regarás la aridez del arenal
con un manual de otoño
escrito con las hojas que pisas,
en la pobreza transparente
del grito salado de tus lágrimas,
y ante las ventanas
de tu inmenso lupanar urbano
dejarás el sudor agridulce
de tu espera interminable
sobre la aspereza de un suelo
pleno de olor a brea y soledad.

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