poesiaRecuerdo

Adiós, GRACIAS

Quizá esperabas de mí
que fuese un triste tigre sin rayas
o, vestida de Cenicienta
en tu baile de máscaras,
que yo me convirtiese en tu lacayo
o en calzado a tu medida,
en la medida inexacta
con la que recorrer tus caminos;
pero has dejado de ser mi guerra,
de ser mi esfuerzo,
de ser una amada batalla de amor,
porque nunca has sido calma.

No pudo la aridez de tu pecho
iluminar mi ruta;
no tenía la energía necesaria,
no pudo tu frío lecho
irradiar hacia mí
ni un gramo de triste calor
o de esperanza;
la frigidez de tus palabras
y la rigidez de tus sueños
me han ayudado
a comprender mi destino,
me han alejado
de tus desaires y venganzas.

Adiós, GRACIAS.

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