poesia

Alalá de una copa de vino

La vida crece como mis palabras
en este presunto abandono,
atrapado en una jaula de soledad insulsa
con la que ato segundos,
sobre una mesa nunca del todo limpia
donde hace muecas
un vino blanco parlanchín.

Desde esta copa él me habla,
me dice
«huye lejos de todo este silencio,
campa a tus anchas,
búscate una mujer hermosa y exótica
que satisfaga tus deseos,
huye y no respondas a nadie,
ve hacia el Sol sin sombra,
enriquécete con el ensueño
de unos palmerales sospechosos».

Pero mi Vida está aquí,
ante una mesa anodina
y ante un teclado gastado
en el que me reafirmo con algún destello,
aquí está nuestra lluvia de mayo,
aquí están nuestras estaciones
labradas a fuego y agua,
todo lo que soy,
ellas y tú,
todos nosotros con miedo al futuro,
todos con gris y verde
en nuestra mirada del día a día,
todas las jornadas pequeñas
encogidas ante el sabor
acorralado con alegría en este vidrio.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *