poesia

DESASOSIEGO

No te impacientes
cuando te visite un diálogo de lágrimas;
el dolor viste su tallo con espinas,
con el desasosiego de las puertas
que no se volverán a abrir,
y el aire helado arrasa nuestros ojos,
nos vuelve lacayos
del tictac de algunas tardes rudas
en las que nos descubrimos
con lapiceros de grafito agrio,
nos asfixia la piel y la boca
con el vigor de un puño frío
en el tiempo infernal de las farolas sin luz
y de las callejuelas marrones.

No te impacientes,
aléjate del alquitrán que otrora fue tu suelo,
del alcanfor insospechado
al que rendiste culto;
sé el suceso silencioso que has de ser,
la paciencia con la que no lamentes
convertirte en segundero de esperas,
grito y arrebato de las batallas por librar.

Por favor,  no te impacientes.

Toma una fracción del alma añeja
que siempre te acompaña,
suspira, y sigue caminando;
en el ajuar de tus pasos está la magia,
el placer del porvenir.

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