poesia

PLENILUNIO

Un día con su frío nos llamaron,
nos dijeron «hola»,
y nuestras olas les respondieron
con un «adiós».

Los observamos;
entre discusiones asfixiaban la verdad,
mientras nosotros
guardábamos los silencios en un beso,
en caricias y sonrisas
que ellos no pudiesen comprender.

No pretendimos detentar las sombras
que ellos nos mostraron.

Aprenderemos a ser los ciudadanos
de la patria de lo imprevisto,
consentiremos
que el trozo de tiempo que somos
vuele entre sorpresas;
todo lo hemos apostado
para bordar las estaciones como son,
decididos a respirar
y a ser oxígeno impreciso
en la belleza de la selva y del desierto.

El tiempo de los claveles será nuestro,
nuestra será la virtud
de todo lo que callaremos
enfrente de los mares vírgenes.

Porque en algún día no muy lejano
fuimos capaces de dejar de escuchar su frío…

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