poesiaRecuerdo

POR ESTAS CALLES

Estas calles mojadas
ejercieron de espías de nuestra juventud;
fueron testigo de las noches del viernes,
de los arpones pusilánimes
disparados desde nuestras pupilas
en las madrugadas del sábado,
también del sopor impredecible
con el que queríamos encoger
las largas tardes de domingo,
agotándolas ante nuestros ojos
con un sinfín de licor
y de partidos de fútbol.

Estas aceras del invierno serán,
siempre y para siempre,
hábitat caudaloso
de ventanas cerradas y pies mojados,
el lugar imprevisible
en el que dialoguen las anguilas,
la escuela impertinente
en la que los paraguas resuciten
cuando acaricie sus tejidos
el temor inmemorial a ser abandonados.

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