poesia

Sal en tu sien

Tras seis años
y una hora más de espera,
y rescatados ambos hasta alcanzar a conocer
el regreso bondadoso de la pleamar,
vuelves con tus bienvenidas
abiertas por el coraje
de la luz de una estrella de olas
enterrada entre las arenas del olvido,
con tu rostro
dibujado entre los trazos
de un Sol de carboncillo y de tiza,
con la bajamar de tus labios
flotando entre el cansancio sonriente
de las canas de mis cejas.

El brillo de la luna gris de tus ojos,
la que nunca a nadie explicaré,
es mi secreto nunca extinto,
tu voz 
los versos incendiados
en nuestro medio siglo de equinoccios.

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