poesia

¡Salud!

¡Salud!,
mercaderes de almas
que os desgañitais
hasta obstruiros ante el teatro
de vuestras propias voces,
declamando una liturgia afónica
desde un púlpito
dorado para todo aquelarre inhóspito.

¡Salud!
mercaderes fingidos de la fe
vertida a gritos con ira y con rabia,
adornada para delinquir
cuando argüís ser timoneles de libros
o acaso correos de divinos mensajes.

¡Salud!,
curanderos de los insomnes,
pregoneros ególatras de disfraces
para vuestra fortuna avarienta,
enredadores con falacias
de la verdad y de la humildad
con la que regaron nuestras manos
los voluntarios del perdón,
los pobres de la palabra fiel.

Resuena la virtud fingida
en las quijadas siervas de los adeptos,
agredidos con la bofetada seca
de vuestras palabras insalubres.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *