poesia

SEMILLAS

Día tras día
siento tu simiente oculta
a la espera del amor verde del Sol,
te siento entre la lluvia,
entre los vientos repletos de sal,
en las coordenadas
de una tarde orientada por las nubes
hacia la natividad del agua.

Te siento,
mi flor mágica y vibrante,
entre las hojas mustias
de los meridianos del invierno,
bajo un árbol de ramas orgullosas,
sobre la luz de los jardines
endurecidos por el hielo creador
nacido en el Poniente.

Te hablo,
semilla reservada entre las albas,
te confieso mi espera
hasta que nazcas cualquier amanecer
en un estallido repentino de vida,
aflorando vergonzosas
tus nuevas hojas diminutas
como antiguas palabras reincidentes.

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