Poesía

Silbidos de agua

Pronto regiremos las azadas; 
las guiaremos,
abriendo surcos valientes e indefensos
para ayudar en su despertar a la tierra,
y abrazaremos el parto y el renacer del manantial
con un rosario magistral de meridianos.

Y que en el viento se encadene
un rumor de espíritus volubles
con la coral despierta de los pinos,
que se cumplan ahora los recuerdos,
que en nuestras manos silbe hoy la lluvia,
vergel entre los dedos de los árboles de abril,
de esos álamos honrados
por su aguamarina de praderas
con su entrega cárdena y brillante
tras las quejas de las almas idas del invierno.


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